Cada niño tiene su personalidad y sus reacciones en las clases varían mucho. Algunos siguen a la profesora desde el primer instante e imitan todo lo que ella hace, otros son muy tímidos y se esconden detrás de sus padres y observan tranquilos lo que pasa, otros son especialmente creativos y varían las actividades a su gusto, otros quieren explorar el aula, los instrumentos y a los otros niños, unos cantan, otros no abren la boca en varias semanas, unos bailan como locos, otros se quedan sentados y miran como bailan los otros niños… Todas son respuestas perfectamente naturales en este nuevo entorno que produce distintas emociones a cada uno y desde luego da que oportunidades a todos los niños de aprender a su ritmo y sin ansiedad.